Primer debate entre Hillary y Trump

Finalmente, el día más esperado ha llegado. El primer debate presidencial entre Hillary Clinton y Donald Trump será todo un espectáculo político de grandes magnitudes. Sin duda captará la atención de muchos, tanto de los fervientes amantes de la política como los detractores de la misma. Pero más allá de lo obvio y lo atípico de esta contienda electoral, todo parece indicar que estamos ante un fenómeno mediático que batirá récords de audiencia.

¿Qué tienen en común el Super Bowl y el primer debate presidencial entre Clinton y Trump? La respuesta es muy simple, primero se espera que sobrepase la audiencia de espectadores de los debates previos y alcance récord históricos. Y segundo, estamos ante un espectáculo televisivo que bien podría quitarle el estrellato en ratings al evento más rentable y visto en los Estados Unidos, el Super Bowl.

Según The Hill, se estima que más de 100 millones de estadounidenses verán el primer debate presidencial –moderado por Lester Holt de la cadena NBC. Recordemos que el Super Bowl de este año obtuvo una audiencia de 112 millones de espectadores. Por eso, pensar que el coloquio televisivo, que por primera vez pondrá cara a cara a ambos candidatos podría alcanzar récords nunca antes vistos en la política de los Estados Unidos, es histórico.

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Para poner este primer debate presidencial en perspectiva hablemos de algunos datos muy interesantes. Todos los juegos del Super Bowl, desde el 2010 han promediado los 100 millones de espectadores. El mismo es un evento deportivo que claramente es el imbatible en cuanto a ratings en los Estados Unidos. El único evento –no deportivo– que ha superado esta marca fue el capítulo final de la serie televisiva M*A*S*H (1983), vista por 106 millones de personas.

Parece ser que en los ochenta, vivimos un boom televisivo, que junto con coyunturas nacionales y e internacionales, también le abrió paso al debate político más visto en la historia –hasta ahora. De acuerdo con la compañía de medios Nielsen, el debate presidencial más visto fue el de Jimmy Carter y Ronald Reagan (1980), el cual logró 80.6 millones de espectadores.

La proyección hecha por muchos analistas de medios y expertos en la industria es realmente impresionante. Aún más cuando pensamos que los estadounidenses cuentan con un sinnúmero de opciones de cable y streaming. Independientemente de que muchos medios digitales transmitirán el debate vía streaming –The Huffington Post, Politico, y las redes sociales como Twitter y Facebook –, se espera que la televisión continúe dominado la audiencia como el medio preferido de los espectadores (ABC, CBS, Fox, NBC, Univision, PBS, entre otros).

El último debate presidencial entre Barack Obama y Mitt Romney  (2012) obtuvo 67 millones de espectadores. Pero en la política, sobre todo la televisada, los escenarios cambian, y este año, estamos ante la presencia de las elecciones presidenciales más dramáticas, volátiles e imprescindibles en la historia de estadounidense.

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Con dos candidatos altamente mediáticos, uno totalmente atípico, en la figura de Trump, y otro controversial e histórico como Clinton, por ser la primera mujer en aspirar a la presidencia de los Estados Unidos, nos preguntamos ¿será que esto es un testimonio de mayor participación política en los Estados Unidos, o es simplemente  es una atracción al espectáculo que se ha creado en torno a los candidatos, especialmente Trump?

Este debate contestará muchas de nuestras interrogantes. Tal vez ayudará a todos aquellos electores indecisos a tener una mejor idea de quién es el candidato ideal para ocupar el puesto como presidente del país más poderoso del mundo. También se podría confirmar el estrellato de Trump como figura mediática, o la hidalguía de Clinton de prevalecer a toda costa y hacer historia.

Si el debate rompe récords de audiencia estaremos definiendo un patrón inédito de la política como espectáculo. Y esto lo decimos en base a los últimos eventos televisivos como los Emmys y las Olimpiadas Rio 2016, los cuales no cumplieron con las expectativas de audiencia. Y por ahí se menciona del estado crítico que atraviesa, en apenas dos semanas, la temporada de la NFL en cuanto a espectadores.

Entonces vemos como en la arena política, está sumando más victorias con los debates televisados. Por ejemplo, para Fox News, el debate de las primarias transmitido en agosto fue el más visto en la historia de la cadena (35 millones de espectadores). Es decir, esto de los nuevos tiempos y cambios, en cómo ver y hacer política, es una realidad, no solo en Estados Unidos sino también global. Ya veremos los que nos depara este inédito y aleccionador proceso histórico.

 

 

 

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