La obsesión por las historias de

La violencia, los Robin Hood y las historias oscuras de las sociedades latinoamericanas han inspirado un nuevo género en los Estados Unidos: la televisión y el cine narco. Y como es costumbre, y a sabiendas de lo rentable que se ha convertido, Hollywood le da la bienvenida y los invita a formar parte de la fiesta… ¿por qué no? Historias sobran.

La era de los hombres sin ley, la era de los bandidos pero justos y la era del realismo mágico latinoamericano tienen a Hollywood obsesionado con crear películas y series de televisión que glorifican la fama de los más malos. Atrás quedaron los heroicos personajes de Hollywood. El glamour de los narcos ha llegado.

En todo lo extraordinario de ambos mundos: cine y televisión, hay verdades escondidas, un ensueño que parece magnificar las historias. ¡Los buenos son los malos, y cómo venden!

Sabemos de las historias clásicas y películas famosas como Traffic, Blow, Scarface, American Gangster, entre otras. Y ni hablar de la televisión, donde series como Breaking Bad y Narcos han sido todo un éxito.

Existe un placer, para algunos mórbido, de ver estas historias reflejadas en la pantalla. Los espectadores se sienten atraídos por estas, los ratings y las ventas en taquilla lo confirman.

Pero es que últimamente Hollywood ha sentido una fascinación muy especial con los grandes personajes latinoamericanos. Ya no se trata de mitificar a las leyendas de la mafia de los años treinta y cuarenta, o de hacer famoso al próximo Al Capone. ¡No aquí nos vamos al puro estilo latinoamericano! Pablo Escobar, Joaquín “El Chapo” Guzmán y Edgar Valdez Villarreal “La Barbie”. Y si nos vamos a lo predecesores, también tenemos al popular Ilich Ramírez Sánchez “El Chacal”, cuya historia ha sido llevada al cine en múltiples ocasiones.

Todos sabemos de los sueños hollywoodenses de Guzmán, y sus muy comentadas conversaciones con la actriz Kate Del Castillo para producir su película. Y se ha dicho que el director de cine británico Ridley Scott va a dirigir la adaptación cinematográfica de The Cartel, un libro de ficción inspirado en la vida de “El Chapo”, escrito por Don Winslow.

Recientemente, el actor Armie Hammer informó que tenía los derechos sobre la vida de “La Barbie” y confirmó que el británico Charlie Hunnam será el responsable de interpretarlo en la pantalla grande.

Pablo Escobar, es hasta ahora, el narco más popular en Hollywood, tanto en películas como en series. El año pasado Benicio del Toro protagonizó Escobar: Paradise Lost, y la serie Narcos, ha sido todo un fenómeno mundial para Netflix.

Más allá de Hollywood, la televisión hispana no ha perdido tiempo en ser parte de la movida, y hoy por hoy las narco-novelas y series son parte integral de la programación de las cadenas de televisión en Estados Unidos y toda Latinoamérica. Y es que si alguien tiene derecho, somos nosotros, ¿no?

Los antihéroes, los capos de la droga, la viudas y las mafias están suplantando a las telenovelas tradicionales. También tenemos historias muy diversas donde tanto hombres como mujeres tienen roles protagónicos. Solo por nombrar las más populares tenemos, El Cartel de los Sapos, El Capo, Rosario Tijeras, Tres milagros, La Viuda Negra, Las muñecas de la mafia, El Señor de los Cielos, La Viuda de la Mafia, y La Reina del Sur.

Y tal ha sido la aceptación del público, que estas historias sobre el mundo del narcotráfico son convertidas en series de varias temporadas, para alargar así la vida de sus personajes y acaparar los ratings. Este es el caso de La Viuda Negra, que protagoniza la mexicana Ana Serradilla, y cuya segunda temporada se estrena a nivel mundial este domingo 28 de febrero, simultáneamente en tres plataformas: Univision, UniMás y Galavisión.

Por supuesto, existen dilemas éticos y morales en cuanto al poder de la televisión y el cine de educar e informar a los sociedades. También podemos mencionar, que la imagen de los latinos y los estereotipos que surgen de este tipo de programación pudiera hasta cierto punto crear un clima de percepción erróneo hacia la comunidad latina.

En todo caso, estamos en un país donde la libertad de expresión existe. Para algunos, la interpretación de narcotraficantes es una apología al crimen organizado, pero para otros, representa una oportunidad de concientizar sobre la problemática de la que muchos países de la región y los Estados Unidos son víctimas a diario.

Independientemente del lado que tomemos, tanto Hollywood como las televisoras le han dado la bienvenida al género narco, y está aquí para quedarse. Después de todo, está comprobado que este tipo de historias nos mantienen pegados a las pantallas.

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